Maestro Alfonso Guerrero García, dejó un legado musical

COMUNICADO DE PRENSA

FAMILIA GUERRERO VEGA

La familia Guerrero Vega lamenta informar el fallecimiento del gran maestro de la Música, Esposo, padre, suegro y abuelo ALFONSO GUERRERO GARCIA. Hoy viernes 2 de julio a las 5:20 am, y a sus 87 años en la tranquilidad de su casa y acompañado por su familia, viajó con sus alegres notas a los brazos de nuestro señor. 

Sus exequias se celebrarán mañana sábado 3 de julio, en eucaristía de cuerpo presente a las 2 pm en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (San Pedro Claver). Transmisión por Facebook.

Agradecemos todas sus manifestaciones de cariño, gratitud y amor para con nuestro ser querido. 

ALFONSO GUERRERO 

Hablar del Maestro Alfonso Guerrero es sin duda dibujar una sonrisa en el rostro y una enorme gratitud y admiración en el corazón. El gran señor de la música y la cultura santandereana, caballero y hombre de familia por excelencia.

No he conocido a nadie que haya cruzado su camino con el del maestro y no tenga sentimientos similares.

El gran musico y compositor al que tuvimos la fortuna de escuchar en múltiples recitales de la más hermosa música andina colombiana, con su rondalla bumanguesa en Radio Bucaramanga hizo la sobremesa cultural de las familias de la ciudad con sus conciertos en vivo todos los días de lunes a viernes a la 1 pm, bailamos en las fiestas mas maravillosas de la ciudad en clubes y ferias con la Orquesta Alfonso Guerrero y su orquesta, la Guerreros Band lleno los mejores escenarios, teatros y espacios culturales, y las retretas de la Banda Municipal que además ensayaba junto a mi colegio Politécnico y cuyas notas musicales competían con las clases de mis profesores de 10 a 12 del día. 

Su música me acompaño desde siempre…que gran admiración y que afortunada cuando mi hermano Fabián se casó con una de sus hijas (Carmen Elisa la menor de las mujeres) porque ahora éramos familia. Y el privilegio de compartir las fechas especiales, celebraciones, viajes y demás encuentros porque si, se entremezclaron con mi labor como gestora cultural y eso si que fue MIGRAN PRIVILEGIO. Presentar su nombre en los espacios culturales, disfrutar de su arte en compañía de sus hijos grandes músicos como él y otros talentosos músicos de la ciudad. Grande maestro siempre grande.

La ultima vez que nos vimos hace un par de semanas en el matrimonio de mi sobrino Andrés y Mercedes sentí una profunda alegría de poder encontrarlo, robarle un abrazo como siempre y la alegría y admiración  de siempre por su lucha y persistencia en el arte…solo los que estamos en este mundo comprendemos lo absolutamente grande que usted es. Me queda la tristeza enorme de no poder volver a encontrar lo y robarle el abrazo de admiración y gratitud de siempre y la enorme alegría del privilegio de tantas cosas maravillosas compartidas.

GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS al gran señor de la música Bumanguesa. Buen y musical viaje.

ALFONSO GUERRERO GARCÍA

Por Puno Ardila

Nació en Bucaramanga el 23 de enero de 1934. Inició sus estudios musicales con su padre, Juan, y su tío. Aquel le enseñó teoría, solfeo, clarinete y violín, y luego estudió en el conservatorio, dirigido por Luis María Carvajal. A los 9 años organizó su primer grupo musical con los hermanos Pico, con quienes inició presentaciones en programas radiales y reuniones sociales. Los representaba el papá, encargado de cobrar los cuatro pesos de cada serenata. Ingresó después a la banda departamental como clarinetista. Allí estuvo durante veinte años como músico y otros veinte como director.

Hace cincuenta años cobraba entre cuarenta y cincuenta pesos por una serenata, pero sus primeras ganancias como músico las recibió en especie. Se cobraba con helados. Como participaba en las piñatas, al terminar su presentación, de pantalones cortos, la pregunta era: “¿Qué se toman los niños?”. Y al ataque con los helados.

Ganó en aquellos días un concurso en Radio Bucaramanga, y el premio, cinco pesos, se lo dieron en Laxina, Mejorales y cepillos de dientes.

Las serenatas –parte importantísima en su vida porque, en el caso de los matrimonios, tiene concordato para que los sacerdotes declaren el casorio a medias si la serenata no fue suya– iniciaron con la alcahuetería de la tienda Arámbula, a la luz de las velas. Allí se reunían desde las 9 de la noche y ensayaban cerca de treinta temas. Al final, en la serenata tocaban siempre las mismas: Morir soñando, Inspiración, algún pasodoble, Quiero ser en tu vida y Mariposita azul.

Algún tiempo después hubo traslado de los ensayos a La Bastilla, en donde se volvió tradición buscarlos, encontrarlos y gozarlos. Hacían lo mismo: desde las nueve de la noche ensayaban cerca de treinta temas, y daban la serenata con Morir soñando, Inspiración, algún pasodoble, Quiero ser en tu vida y Mariposita azul.

Una noche se demoró en llegar, y al hacerlo se encontró con el maestro 

Alcibiades Parra atacado por la angustia. Tenía encima a un cliente que pedía un tema especial e inconcebible, que fuera alegre, pero triste; suave, pero que se oyera. Y entró Alfonso Guerrero a decirle al tipo: “¡Se la tengo!” Y el tipo inquieto: “¿Y cuál tema es?” “¡Mariposita azul!”, le dijo el maestro Guerrero. Y le dieron esa noche la serenata con la misma lista de canciones.

Conformó una de las orquestas de baile más prestigiosas de nuestro país. Primero, Los Satélites y luego Alfonso Guerrero y su orquesta, fundada en 1953. Ingresó a la Rondalla Bumanguesa como músico y posteriormente como director. Con Pacho Galán grabó el violín para el disco Fantasías del trópico. En el Supercombo de Edmundo Villamizar tocó saxos barítono, alto y tenor, clarinete y violinófono. Ha grabado en ocho discos de larga duración y tres compactos más de cincuenta composiciones.

Tiene con Graciela, su esposa, siete hijos, de los cuales Germán Alfonso, Juan Carlos y Víctor Javier siguieron su ejemplo musical. Ha sido un gran explorador de la cultura musical de otros países. Muestra de ello, su gran capacidad para interpretar con gran acierto la música clásica, el jazz, la salsa, los boleros y otros géneros musicales. Como artista ha llevado a lo largo del territorio nacional la mejor muestra del arte musical propio de nuestra tierra santandereana. Alguna vez los contrataron para dar una serenata en el occidente de Colombia, y luego de más de veinte horas de viaje, la serenateada no abrió la puerta (al parecer no se lo permitieron) y debieron embarcarse de inmediato para Bucaramanga.

Ha recibido importantes distinciones, entre ellas el Faraón de Oro, otorgado por la Casa de la Cultura Horacio Rodríguez Plata del Socorro, en 1990, reconocimiento como Ciudadano Meritorio de Santander por parte de la Gobernación departamental en 1980. Orden de la Democracia en el grado de Comendador por el Congreso de la República en 1995.

Entre sus obras, los pasillos Venado de oro, Martha Graciela, Germán Alfonso, Mauricio Alfonso, Juan Carlos, Víctor Javier, Carmen Elisa, Mario Alberto, El trompo, El oibano, Ruitoque, Los Alpes, Bucaramanga, Mono Núñez; los bambucos Germán Andrés, María Alejandra, Pablo Celis, Rumbo a Suratá, Campo alegre, A ti te canto maestro; las danzas: Beatriz, Chatica; los valses Chelita, Eufemia, Para ti; la balada Carmen Elisa; el joropo Compadrito; el bolero Bella mujer y el pasodoble Málaga.

Admirado por todos (como cuando alguien de la concurrencia le gritó: “Maestro, usted es un monstruo” y el bajista le respondió: “¿Y usted qué tan bonito es?”) como intérprete, director, compositor y arreglista (cuando le encomendaron hacer los arreglos a la música de Víctor Guerrero alguien protestó: “¿Y es que está tan mala que la tienen que arreglar?”) queremos agradecerle, maestro Alfonso Guerrero García, por acompañarnos en el XIII Festivalito Ruitoqueño y aceptar este sencillísimo, pero sentido y afectuoso homenaje.

NOTAS DE LA FAMILIA:

Su esposa Graciela Vega de Guerrero

El mejor regalo de su vida, el esposo compañero y cómplice de vida, amoroso padre de sus hijos. El amor de su vida.

Su nieta María Alejandra

El hombre más jovial, alegre, noble y de familia que se conoce.

Su hija Carmen Elisa

Talentoso, amoroso, familiar, hermoso ser humano, espectacular esposo y padre, chistoso, elegante, alegre, y todo lo bueno que existe

Su consuegro Otto Barrera

Un hombre de carácter dulce y romántico.

Los niños de la familia

Un hombre siempre trabajador y muy caballeroso

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