MICRÓFONO ABIERTO

“El cáncer me llevó al SENA”, Luz Mary, aprendiz que ilumina cada rincón de la entidad

POR MAYUPERIODISTA.COM · PUBLICADA 21 AGOSTO, 2019 · ACTUALIZADO 2 MARZO, 2020

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Luego de 16 quimioterapias, radioterapias y una cirugía de seno, está más viva y más fuerte que nunca, esta aprendiz SENA agradece el apoyo y la oportunidad que le brinda la entidad. “Yo llegué acá con la intención de capacitarme para montar un negocio, eso sería lo mejor que me podría pasar”

Luz Mary Dueñez Sotoinició en febrero de este año el Técnico en Carpintería en el SENA de Floridablanca, ella es el ejemplo de una mujer guerrera, luchadora que siempre ve la vida con optimismo pese a las adversidades.

Es una artista, licenciada en pedagogía infantil, con énfasis en artes, dibujante, profesora de baile, teatro, pintora, modista, ama las manualidades y es madre de dos pequeños de 11 y 4 años. Ella sueña con tener su propio negocio y salir adelante con su familia.

Gracias al autoexamen se descubrió un nódulo en mayo del año pasado, fue diagnosticada con cáncer de mama en julio, inmediatamente inició con el tratamiento que salvó su vida, al principio lloró y se preguntó por qué a ella, el proceso fue duro pero su familia y sus hijos le dieron la fortaleza para seguir adelante “renuncié a la docencia luego de muchos años de sufrir estrés silencioso, ahí decidí cambiar mi vida, fue un golpe bastante duro, siempre he sido fuerte, me río de todo, le busco el lado divertido a las cosas, hago como si no tuviera la enfermedad, son cosas de Dios y hay que recibirlas como vengan, soy muy creyente”.

El destino tiene preparado el camino que cada uno debe seguir esto lo corrobora esta guerrera de la vida: “este cáncer yo lo tomé como una noticia buena, yo necesitaba este sacudón para saber que estaba haciendo con mi vida, para darle un giro y seguir adelante y créame que esta enfermedad me llevó al SENA”.

Un día entré a internet, vi la oferta del programa de carpintería del SENA, me inscribí con miedo, pensé que me iban a rechazar por mi enfermedad, estaba triste, pero fue todo lo contrario, el día que me presenté estaba débil, salía de una quimioterapia, pero ellos me abrieron sus puertas, me dieron una oportunidad, lo que me confirmó que mi enfermedad solo es fisiológica, porque mi mente y mi corazón no están enfermos”, agregó Luz Mary. A la inducción llegó rapada, con sus pintas alternativas, iba con su hermana que también es aprendiz de carpintería, la gente la miraba y susurraba, pensaron que quería imponer una moda, o que tal vez era la novia de su hermana, “fue difícil, pero ellos se acostumbraron a verme calva, la enfermedad está ahí, pero no por eso debo renunciar a lo que quiero ser”, así narró su ingreso a la entidad.

Sus días transcurren en medio de cuadernos, maderas, máquinas, telas, ella es la arquitecta de su propio camino, estudia carpintería en las mañanas, trabaja en modistería en las tardes y en las noches hizo el curso de emprendimiento para poder desarrollar su plan de negocios, con el que sueña ser independiente.

Luz Amelia Gámez, instructora también ve en ella un ejemplo a seguir, una mujer que lucha por sus sueños y que siempre está con su sonrisa para animar a los demás. “Cuando alguien se pone triste, lo animo, les digo yo tengo una enfermedad muy dura y me levanto sola, ¿ahora usted por qué no?”, esto lo corroboran la instructora Dora Bayona, quien siente que Mary es su motivación y aprende de ella todos los días y Olga Teresa Rojas de la oficina de bienestar al aprendiz, quien ve en ella una mujer que no se rinde y que con su tenacidad y optimismo da una lección de vida.

Un día de esos grises le surgió el deseo repentino de abandonar el SENA, de tirar todo por la borda, los cambios emocionales hacían estragos en su vida, pero a pesar de la crisis, el llanto, la debilidad de su cuerpo, el dolor de su alma, y de querer renunciar a las quimioterapias, sabía que debía luchar por su vida y por sus hijos, fue así como sacó fuerzas, dijo basta y venció la depresión, convirtiéndose en un ejemplo a seguir, porque su fortaleza y entereza se anteponen a su enfermedad.

Ella sabía que en las sesiones de quimioterapia su cuerpo recibía un veneno que atacaba el tumor cancerígeno, eran ocho horas interminables en internación ambulatoria conectada a una máquina, aunque llegaba a su casa bien al día siguiente no tenía fuerzas para levantarse de la cama, duraba 15 días acostada, con migraña, náuseas, vómito y mucha debilidad. Pero a pesar del desgaste físico, sus sueños seguían intactos, “quedaba como un trapo, la parte emocional es fuerte, le maneja a uno la mente, me dio un ataque de histeria, me vi acabada, viejita, como un monstro. Lloré me quería morir, pero tenía al lado mi familia que me impulsaba a seguir adelante, a no dejarme derrotar por los demonios, ahí entendí que por eso es que la gente que está sola se mata, en ese instante confirmé que amo la vida y quiero vivir. Ella ha sido su propia luz que ilumina sus momentos oscuros, dejando una huella en cada persona que pasa por su vida.

“20 días después de la primera quimioterapia sentí ardor en la cabeza, me picaba, se me empezó a caer el pelo, había cabellos en la ducha, en la almohada, en mi ropa, en todas partes, entonces me rapé, al principio me vi en el espejo calva, pensé que me quitarían un seno, perdí las pestañas, las cejas, es duro verse así, no quise usar pelucas, ni turbantes, luzco orgullosa mi calva, saco fuerzas todos los días por mis hijos salgo adelante” puntualizó la aprendiz, que es conocida y reconocida en el Centro Industrial del Diseño y la Manufactura, asegura que se siente feliz y llena de energía cuando le dicen que es la motivación de los demás, con su voz entrecortada deja ver la emoción y reafirma una vez más que el SENA le cambió la vida.

El mensaje que deja Mary en la vida de los demás es claro, hay que disfrutar cada minuto del día, vivir con emoción cada instante: “si tiene que hacer algo, hágalo no se queje, si tiene que cambiar su vida, tome la decisión” La enseñanza  que deja Mary es que no hay que renunciar, hay que seguir adelante, a pesar de las dificultades, hay que soñar y hacer que los sueños se conviertan en una hermosa realidad, finaliza con estas palabras: “no he renunciado a estudiar, ni a soñar, si esta enfermedad no me detuvo, no me detiene nada, solo la muerte y si llega, que llegue, no me da miedo morirme, pero tampoco me da miedo vivir”.

«Una mina cambió mi vida», esta es la historia de Jennifer, víctima de una mina antipersona

POR MAYUPERIODISTA.COM · PUBLICADA 14 JUNIO, 2019 · ACTUALIZADO 26 JUNIO, 2020

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Una mina antipersona le cambió la vida a Jennifer, despertó en la cama de un hospital y le hacía falta una pierna.

Jennifer vive en Bucaramanga, tiene 36 años y es de Pailitas-Cesar, aprendió a vivir con una prótesis en su pierna izquierda desde hace 19 años, solo se la quita un rato los domingos para descansar, para bañarse y para dormir. Cerca de 20 personas estaban en un finca y de pronto una gran explosión alteró el curso de sus vidas, fueron trasladados a Ocaña y posteriormente remitidos a Cúcuta, en donde le amputaron su extremidad inferior, solo tenía 16 años cuando la mina la dejó herida y sin una pierna, estaba asustada pero agradecida, porque aún estaba viva.

Según ella su vida dio un giro de 90 grados, le apasionaba la danza y disfrutaba jugar fútbol, al principio le fue difícil aceptar la situación, pero se adaptó a su nueva realidad. Hasta hace dos años fue operaria de maquina plana, actividad que desempeñaba durante ocho horas diarias, y que con el tiempo le pasó factura, ya que esta actividad repetitiva le estaba lesionando la rodilla, la presión y el esfuerzo era muy grande para una solo pierna, lo que la obligó a abandonar su trabajo.

«La pierna no va a volver, no retoña, no sale, no germina, no crece»

«Hay que superar la adversidad, aunque a veces sea difícil, cansa, pesa, es un cuerpo extraño que uno tiene que aprender a manejar, a mover», expresó esta mujer luchadora, valiente, madre de dos hijos, una niña de 16 y un niño de 7 años, que son su inspiración para todos los días seguir viviendo, es enfática al afirmar que «hay que aprender, que si uno se cae, levantarse», no solo se ha caído físicamente más de 50 veces en 19 años, sino, que a veces se desmorona por dentro, pero saca fuerzas del fondo de su ser para seguir adelante, «si uno se cae, se sacude y se levanta».

Además lucha contra la ignorancia de la gente, ha aprendido a lidiar con personas que la discriminan por su condición y con el trato que la sociedad le da a las personas con discapacidad, pero a pesar de todo, ha demostrado que es capaz, es una mujer empoderada, esposa, madre y trabajadora, pero sobre todo es una mujer feliz.

«Al anciano se le da la mano y al discapacitado se le da tiempo», manifiesta, al referirse a las tareas diarias que debe desempeñar en los diferentes roles que juega dentro de la sociedad.

Ella una mujer joven, bella, con curvas que no tiene miedo de mostrar su cuerpo nuevo, su pierna es un accesorio que la adorna y que exhibe con orgullo, sin tapujos y sin miedo al qué dirán, es una mujer berraca, echada para adelante.

Extraña correr, jugar y caminar bajo la lluvia, ya que el agua dañaría su prótesis, afirma que lo más difícil no fue superar su amputación, sino, los problemas que se le ocasionaron a su rodilla derecha, ya que todo el peso recae sobre ella, por el momento asiste a terapias para disminuir el dolor. Extraña su pierna como un berraco, dice con una sonrisa y una mirada nostálgica.

Sonríe y afirma «Esconder no ayuda a superar nada», esa actitud fue la que me incitó a entrevistarla, cuando a lo lejos la vi, muy orgullosa, bella e imponente caminando con su minifalda, con ese vestido rosa que resplandecía a lo lejos, iba de la mano de su pequeño que camina feliz junto a ella, orgulloso de su mamá. Es una mujer admirable, berraca, le dije a uno le da pena ponerse una short, una mini, una falda porque se le ven las estrías y la celulitis y usted nos da ese ejemplo de superación, me le quito el sombrero y aplaudo su personalidad y actitud.

«Un día me pasó algo chistoso, uno entiende la curiosidad de los niños en medio de su inocencia, un día llevé a mi hijo al parque, me senté a esperarlo que jugara y se me acercó un niño de 5 años y me dijo «señora le puedo dar la mano y usted se levanta y camina, es que yo quiero ver como caminan los robots»

Aunque actualmente tiene una relación de pareja bonita y estable, guarda un sinsabor de la relación pasada que mantuvo con el padre de sus hijos, que le decía que no salía con ella porque era media mujer, que no era presentable. En estos momentos está realizada como mujer junto a su familia, agrega «si la felicidad existe, ya creo que me tocó, siempre he creído en el amor, el amor es la base de todo, del trabajo, del hogar y de los hijos».

El mensaje que les deja a las personas que están viviendo la misma situación de ella, es que el mundo no se acaba, el mundo continúa, «Seguimos siendo personas normales, que podemos seguir estudiando, prepararnos, tener hijos, atender una casa, tener un esposo, se puede, siempre se puede».

Sueña con los grados de sus hijos, desea que sean un ejemplo para la sociedad, que luchen por su metas y crean en ellos, termina la entrevista afirmando «si hay una persona a la que debemos superar, es a nosotros mismos, el día que dejemos de creer en nosotros y dejemos de ponernos metas para alcanzarlas, ahí perdimos»

CORAZONES QUE VUELVEN A LATIR

POR MAYUPERIODISTA.COM · PUBLICADA 31 MAYO, 2019 · ACTUALIZADO 29 JUNIO, 2019

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Hace cinco años se implantó el primer corazón artificial llamado HeartMate II en Suramérica, el Instituto Cardiovascular de la FCV se convirtió en el único centro hospitalario en Colombia, que implanta corazones artificiales como terapia definitiva para tratar la falla cardíaca avanzada en pacientes adultos y niños.

Hasta el momento se han implantado 21 dispositivos mecánicos,  hoy se reunieron en Bucaramanga para gritarle al mundo que sus corazones volvieron a latir.

El primer corazón artificial se implantó en una paciente con falla cardíaca avanzada, Cielo González Díaz oriunda de Albania – Santander, fue maestra de escuelas rurales durante más de tres décadas, tiene 61 años, y actualmente vive en Barbosa, municipio llamado por los colonos de la región como “La puerta de Oro” del departamento, que está ubicado a poco más de cuatro horas de Bucaramanga.

Una técnica que salva vidas

En 2002, el Instituto Cardiovascular de la FCV estableció un programa de falla cardíaca, que ha tenido como objetivo lograr una reducción del número de reingresos hospitalarios por este diagnóstico, mejorar el estado de salud de la población y mantener la calidad de vida de pacientes, tanto adultos como pediátricos. En Colombia, desde 2014, es la única institución que implanta corazones artificiales, como una de las opciones de tratamiento para la falla cardíaca avanzada. Según el doctor Antonio Figueredo Moreno, jefe de Cirugía Cardiovascular de la organización, “fuimos pioneros en Suramérica, y aunque ya existen otros dos centros –uno en São Paulo y otro en Santiago de Chile–, en donde tienen programas activos de asistencia ventricular de largo plazo, las estadísticas señalan que tenemos un mayor número de pacientes intervenidos, con resultados comparables a los de los mejores programas en el mundo”.

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Tras el éxito obtenido en el primer procedimiento, Yasiris  Canchano y Andrés Hernández, fueron los siguientes en llevar consigo el aparato: una turbina de titanio, con tecnología aeroespacial, que se mueve a 9.000 revoluciones, y que bombea cerca de diez litros de sangre por minuto. El dispositivo, que se implanta en el interior del pericardio, se une al ventrículo izquierdo y a la aorta −arteria principal que lleva la sangre oxigenada hacia el cuerpo entero−; tiene un sistema externo atado por un cable que sale a través de la piel, y se conecta a un panel controlador del aparato. La tecnología cuenta además, con el soporte de dos baterías recargables, que se pueden llevar en un bolso o en una mochila, y que hacen parte de la cotidianidad de estos pacientes.

De acuerdo con un informe de la Agencia EFE, la donación de órganos en América Latina, para 2016, seguía por debajo del promedio mundial a pesar de los avances de Cuba y el Cono Sur.

Por esta razón y por normativas de cada país, muchos latinoamericanos de todas las edades han estado condenados a morir por falla cardiaca sin la posibilidad de ser trasplantados. El implante de corazón artificial, se consolida entonces, como un procedimiento que ofrece importantes avances: está diseñado para reducir las complicaciones y mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada. “Durante estos años hemos tenido el acompañamiento, la asesoría y el apoyo de Abbott, y su dispositivo de asistencia ventricular izquierda −HeartMate II y 3−, siendo éste un avance de alta tecnología médica”, apunta Salazar Rojas. Aunque es una técnica nueva y todavía no se registra información suficiente para saber qué tan bien se consigue ese objetivo, “sabemos que hay personas que han durado 15 años con un corazón artificial sin necesidad de retirar; hasta ahora en nuestra cohorte, los pacientes sobrevivieron a cirugía y al seguimiento; están bien, sin falla cardiaca, sin necesidad de hospitalizarse, y sólo con algunas restricciones que se pueden manejar satisfactoriamente”, sintetiza el médico.

SUEÑA CON SER CAMPEÓN DE CICLISMO, CON SOLO UN PEDAL

POR MAYUPERIODISTA.COM · PUBLICADA 26 AGOSTO, 2019 · ACTUALIZADO 26 AGOSTO, 2019

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Sus jornadas de entrenamiento se extienden de 3 a 4 horas diarias, termina cansado exhausto, pero con sus sueños intactos, sigue su camino, con su bastón en la mano, listo para seguir entrenando, nunca se rendirá para perseguir y cumplir sus metas.

Ante las mínimas oportunidades de trabajo, su lucha es diaria para sobrevivir con su discapacidad, pero su amor al ciclismo, lo hace soñar, desea tener nuevamente su prótesis para poder desplazarse con facilidad, también anhela conseguir otra bicicleta de ruta, rines o al menos mejorar la que tiene, pide respaldo a la comunidad, al Estado y a la empresa privada, para que sean sus coequiperos en la búsqueda de su sueño de convertirse en un campeón mundial del ciclismo paralímpico.

Cristóbal Zamora Grueso, Nariñense convertido en todo un Santandereano, su historia se partió en dos ese 22 de noviembre de 2008 su vida cambió, perdió su pierna izquierda en un fuego cruzado entre el ejército y la guerrilla de las Farc, entró así a engrosar la lista interminable de las víctimas del conflicto armado en Colombia.

Enfrentar su realidad fue muy duro, conseguir un trabajo fue peor, las oportunidades laborales para personas con discapacidad eran escasas, se sintió discriminado, solo, pero nunca se rindió su sueño a partir de ahí fue convertirse en todo un campeón del caballito de acero.

Otro dilema que enfrentó fue cuando tuvo que escoger caminar en dos piernas o comprar una bicicleta para entrenar con una sola pierna, esto expresó: “fue complejo tomar la decisión de vender la prótesis, pero por la falta de recursos me vi obligado a hacerlo”, en junio de 2016 se la habían entregado y en febrero de 2017 la vendió en 4 millones de pesos, a pesar que su valor real era de 30 millones de pesos. “siento que no fue la decisión correcta, pero no podía hacer nada más, aún sigo esperando el apoyo de la unidad de víctimas, actualmente el INDERSANTANDER me entrega 5oo mil pesos para ayuda del mantenimiento de mi bicicleta’.

Con esa venta pudo adquirir su bicicleta para entrenar y fue así como compitió en el Campeonato Nacional de Pista en Cali, en junio convirtiéndose en medallista de dos preceas de plata, subcampeón 2 veces 1.000 y 3.000 metros. Su próximo reto será en noviembre en Cartagena y su gran sueño es Tokio 2020, “fui subcampeón en dos pruebas, mis contrincantes tenían dos piernas y yo solo una, quedé a 8 segundos del campeón y con una bicicleta prestada” agregó este campeón de la vida.